viernes, octubre 06, 2006

COINCIDENCIAS, COINCIDENCIAS

No. No estaba bajo los efectos de las cañas de la noche anterior (apenas un par). Y sí, me había duchado, tomado café bien cargado y puesto las gafas graduadas sobre la nariz...

Llueve, así que decido que mi portátil y yo no vamos a darnos el paseo diario de 20 minutos hasta la estación del metro. Vamos a coger el bus, el 773, que desde la Rua de Lapa –paralela a Rua das Praças, donde yo vivo- da la vuelta al mundo por Sao Bento, Bairro Alto y Principe Real, para llegar a Rato. Fin de trayecto.

Pero aún no hemos cogido el autobús. Justo al lado hay un quiosco y me acerco a comprar el periódico. Jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar! Parada en seco. Juraría que conozco a ese tipo sudoroso, con pantaloneta de deporte roja y calceto blanco hasta las rodillas! Es el “ese portugués”. Ése que Crispis veía en el despacho de respeto en su planta día sí y día también, sin sospechar que aquí, el pai del menda, fue Diputado y Primer Ministro, que tiene un busto en el Parlamento y que da nombre a calles, plazas y hasta a un aeropuerto (lo cual teniendo en cuenta que se murió, más o menos accidentalmente, al estrellarse el helicóptero donde viajaba tiene su guasa).

El susodicho. Perfectamente vestido.

Pues sí. Tanto rollo para contaros que vivo al lado de Francisco Sá Carneiro, el socio director del despacho portugués comprado por (oooooooooooops, perdón, fusionado con) Uría hace un par de años. Los que me conocéis bien podéis adivinar que aquí se acaba la historia. Maniobra evasiva: me acurruqué bajo el paraguas, reculé dignamente hasta la parada y miré hacia otro lado. Por si acaso.

Palabro del día: Autocarro, lo que viene siendo un bus, pero en portugués todo acaba siendo redundante, “auto” y “carro”. No confundir con Comboio (me encanta esta palabreja!), uséase, tren.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Por alusiones: "Ese portugués", además del susodicho, podría referirse a otro buen abogado (español) del Despacho, de apellido vasco, por más señas, al que nacionalicé portugués porque yo lo valgo. Te acuerdas, Nena?

Me encanta tu blog, Sil!