PRECONCEITOS
Preconceito no. 1: La comida con Antonio Villacampa prometían ser dos horas de cháchara despachil insufrible. En cambio, aunque no creo que le llame para comer todas las semanas, la cosa fue bastante amena, extrañamente “familiar”. Será que somos azules?
Preconceito no. 2: La cinemateca es un sitio al que van jóvenes y sesudos estudiantes de cine y, en general, gentes de pose alternativa. En lugar de eso, hordas de jubiletas me rodeaban en la sala donde pasaban Great Expextations, de David Lean, basada en el libro de Dickens. La terraza, un pequeño oasis en el centro de la Lisboa financiera.
Preconceito no. 3: Tras el cine me pasé por la Expo sobre corresponsales de guerra en la Guerra Civil española del Instituto Cervantes. Tenía taaaaaaaaaaaaaaaaantas ganas (soy freak, yeap, no descubro nada nuevo) y resultaron ser recortes viejos de periódicos de la época amontonados en una esquina de la entrada al edificio. Para esto tanto folleto y tanto bombo?
Preconceito no. 4: Cada cosa tiene su momento y su lugar. Pasa a menudo. Conoces a alguien en determinadas circunstancias y la cosa funciona; cambia el escenario y, de repente, no hay nada que decir. Pero no.... anoche cené con Pedro, que está en la capi de data room, y hablamos y nos reímos como cotorras.
Canción del día: Happiness, de Orson. It's a feeling.
jueves, octubre 19, 2006
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3 comentarios:
Silvia, amoL mío, tienes el concepto del ritmo un poco atrofiado. No das señales de vida en una semana y después te descuelgas con tres entradas en menos de una hora. Tienes que aprender a hacerte esperar, a que te echemos de menos (vid. el capítulo del zorro en El Principito).
(Me encanta ser el primero en comentarte.)
Es la exclavitud de la falta de acceso a internet.
Yo escribo diligentemente cada día mi entrada en word, pero sólo puedo colgarlas cuando vengo a la Uni... pero las riego con mucho amor, baobab!
-creo que lio un poco las historias, no?-.
Pitufina entrañable...
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