El sábado salimos. Se suponía que íbamos a ir al concierto de los franchutes esos pero, de camino a casa del griego, nos encontramos con un turco -esto parece un chiste- que nos hizo el lío para ir a un bar de güiris en Bairro Alto y después desaparecer. Pero eso será después.
Antes tengo que llegar a casa del Konstantinos, que así se llama el griego. Me paso media hora subiendo y bajando la puñetera Rua da Madalena intentando encontrar la calle que me lleva a su casa. Al final, tengo que ser rescatada en la Plaza de Figueira, sudorosa, con cara de idiota y un poco de canguelo porque la zona se las trae...
¿La casa? No sé, después de casi un mes de búsqueda, me esperaba otra cosa. Me recuerda mucho a mi primera casa en Madrid, en la calle Viriato, sólo que con un toque más portugués -o sea, más decadente aún si cabe-. Así que supongo que se han disipado todas mis dudas sobre compartir piso: definitivamente no podría vivir así. I´m too old for this shit! Roger Murtaugh dixit.
Saciada la curiosidad, el resto de la noche, a la que se unió David, el venezolano, trancurrió sin pena ni gloria de bar en bar, con la omnipresente musiquita lounge y dj haciendo méritos. Habrá que esperar a mejores ocasiones para cambiar de género musical. Guilherme, a quien nos encontramos pululando por allí, ha prometido darme una lista de garitos underground. Echo de menos mi Via Láctea!

La nena, David y Konstantinos en episodios anteriores
Y el domingo................ desayuno-comida-homenaje y ejercicios de manualidades (qué orgullosa que estaría la Madre Cecilia con mi manejo de las tijeras y del pegamento de barra!)
Sin diamantes, pero reparador.
* Pasión: 1. f. Acción de padecer.
Canción del día: Food in the Belly, de Xavier Rudd.
2 comentarios:
Mis desayunos (sin ti) de La Pausa son bastante menos saludables.
Foto del pelo YA.
Siento decirte que el desayuno con diamantes que te envió alguien a tu casita de San Mateo no tenía color...
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