Este fin de semana hemos hecho una escapadita a Porto, Tom, Tammy y yo, invitados por el bueno de Paulo, que se ha portado como el super-anfitrión.
La cosa ya empezó a lo grande cuando paramos a comer a medio camino, en Fátima, en el restaurante Tía Alice, recomendado por Rafael (que es un "jefe", y no sólo en materia culinaria). En dos palabras: IM-PRESIONANTE.
Así que con las alforjas llenas, otro trecho hasta Porto escuchando un concierto de Pearl Jam en Lisboa durante la penúltima gira. Llegamos justo para refrescarnos e ir para O Dragão, el espectacular estadio del FC Porto. Entradas by-the-face, por cortesía de Paulo, y 2 -1 para el equipo local frente a la Academica.Yo aún tenía la açorda de gambas -una especie de "sopa" con pan- dando vueltas por el intestino, pero, como buena bilbaina me preparé para el sacrificio de tener que cenar pasta fresca en D'Oliva, un italiano cool, com decoración impecable y dj mezclando (air, los gotam...). Y a las 2, todos para casa, que mañana hay que hacer turismo.
Porto visto desde Gaia
Paseo por la Praça da Liberdade, la Ribeira y Gaia, donde están los vendedores del mítico vino. Comida tranquila en casa de Paulo y Sofía y más paseo, por Foz, la costa a océano abierto. La vuelta a la realidad en el tren chu-chú: 3.40h!!!!!
Canción del día: Cualquiera de las delirantes canciones hawaianas o japonesas que Tom me puso en el viaje de vuelta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario