Cinco horas peladas de sueño y en marcha. Los padres de Rita nos han invitado a un cocido portugués. Viene siendo como un cocido madrileño, pero con arroz en lugar de sopa, con feijão (alubias) en lugar de garbanzos y con diferentes clases de chorizos y morcillas preparadas, claro, al modo local.
Algo así.Después de ponernos morados, nos dimos al Karaoke. Momento surrealista, con Tammy saltando con su panza de 6 meses y medio, la abuela bailando, el padre entonando grandes éxitos de Quim Barreiros y yo destrozando, sistemáticamente, todas las canciones.
Hubo también visitas y videos de boda. Todos lo fliparon cuando les hice parar el video porque conocía a alguien que salíaaaaaaaaaa: Clemente Galvão, que resultó ser primo de la novia, igual que un tal Pedro, que tb estaba en Lisboa hasta que decidió mudarse a Oporto, con Ana Neto. Vamos, que hay urienses hasta en el infierno (o sobre todo allí, no sé)!
Para rematar, inauguramos una sala de conciertos: Aula Magna. No es que sea un sitio con nombre pretencioso es que REALMENTE es el aula magna de la Universidad de Lisboa. Lambchop, preciosismo con toques country desde Nashville. A destacar, la impresionante voz de Kurt-gorra-perenne-Wagner y la espontánea que se subió al escenario a escuchar una canción entre la banda.
Canción del día: A minha maneira, de los Xutos e Pontapés. My way a la portuguesa. Ideal para bodas, comuniones y, en general, borracheras.
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