jueves, julio 19, 2007

PORTO (i)

Finalmente volvimos a Oporto. En Lisboa estaba nubladete y llovizneando, así que cogí el tren con la esperanza de ver la ciudad en su forma grisácea tradicional. Me equivoqué.


Nada más llegar, Mariana me recoge en la estación y vamos a su casa. Ha organizado una cena-macrocelebración porque unas amigas suyas han conseguido entrar en la escuela de judicatura, porque hemos acabado el master y porque sí.

Empezamos casi 20 personas, platos y platos de comida, botellas y más botellas de champagne, limas, azucar y cachaça, cds rebotando en el lector... Acabamos 6 ó 7 en un antro de la zona industrial oyendo canciones del nordeste brasileño (ríete tú de la música pimba) rodeados de fauna con gorras lentejueladas modelo "ordem e progresso"! Vimos amanecer, así que para ser noche de domingo, no se dio tan mal.

Al dia siguiente fue dificil ponerse en pie y poner el pie, en general, en cualquier lado. Una vez recogida la casa y con un par de cafés en el cuerpo, fuimos a pasear por el centro.



Bajamos a la Ribera, con sus casas desconchadas en diferentes colores y minúsculas rúas y cruzamos el puente Luis I -mi preferido, sin duda- hasta Gaia, donde están las bodegas del vino de Oporto.



No deja de ser curioso que un vino cuya uva se cultiva en los valles de Duero arriba y que se "fabrica" y duerme sus años en Gaia se llame, en cambio, como un lugar con el que no guarda relación. En las bodegas Taylor's nos dieron un paseo educativo y una degustación de Porto.



Imagen de la terraza de la Bodega, donde tienen un restaurante también bastante aparente y con una vista espectacular.


Continuará.
















Canción del día: Ni tu ni nadie, de Alaska y Dinarama. El puntazo del día.

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