viernes, noviembre 09, 2007

A DOCTORA JÁ ESTÁ MELHOR

Ir al médico en Portugal a veces supone caer en un absurdo propio de peli de los hermanos Marx.

Para empezar, esperando para las radiografias, pasan antes de mi: una madre y su hijo, alemanes y rubísimos ambos; un señor trajeado que no deja de hablar en francés por el móvil; y un inglés, tipo hooligan de barriga cervecera. Si a eso le añades una española, parece el comienzo de un chiste...

Con mi radiografía entre los dientes, me siento en la consulta del traumatólogo, un señor con unos 50 largos, rezando por lo bajini para que me diga que está todo estupendo y que voy a poder desincrustarme del sofá y volver a la vida. Y el señor traumatólogo me suelta, muy cortés: "como está a senhora doutora?" Y ahí me da por pensar que hay algo que no tiene sentido... senhor doutor... senhora doutora...

En fin, el caso es que, aunque yo no vea nada, parece que la cosa marcha y el hueso va soldando. Así que me dejan volver poco a poco a la rutina, o sea, a trabajar... Nunca pensé que me alegrara tanto!!!

Pero bueno, para celebrarlo (y como llegar a la cabeza y a los pies aún se me resiste), me fui a la peluquería a hacerme un trifásico: lavar, cortar y peinar. Como no conozco ninguna pelu por aquí (Karol we miss you!), me metí en la primera que me pareció que tenía buena pinta. Nombre francés, clientas "betugas" y peluquera eslava. Ante el choque cultural y lingüístico, me dejé hacer y, me volvieron a jugar la de los míticos "3 dedos".

Salí de allí con una melenita oh-la-lá estilo hermana pobre de Amélie Poulain, pero feliz porque se acerca el final de la postración y porque, en Lisboa, el sol aún brilla a 24ºC.

Canción del día: Hair, del musical homónimo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

24 C? Estas falizarda (e feliz tambem)!
Ca, en Varsovia, temos 1-3 C... brrrr, frrrrrio.