BIZKAIA MAITE...
Acabo de volver de fiestas de Bakio, un pueblecito de la costa vizcaína donde los lugareños acostumbran a subir a Eneperi, una campa (prado, extensión verde de hierba, en definitiva) en lo alto de un monte con vistas al mar.
Lo suyo es subir a primera hora de la mañana a montar el "tenderete" y plantar el camping gas, porque hay concurso de paellas!!! Aunque se apiadaron de mí y me dejaron subir más tarde, ya para el hamaiketako (almuerzo a media mañana, o literalmente, a las once). Empezamos fuerte con los pimientitos, los choricitos, las aceitunitas, las cervecitas, los kalimotxos, los txakolises (de Bakio, por supuesto).... total, que cuando llegó la paella, nos dio un poco igual que no estuviera muy, muy lograda y no sacar premio.
A la tarde, mientras el resto de la cuadrilla (peña, panda) se daba a las cartas y los pacharanes, Mary y yo nos bajamos a San Juan de Gaztelugatxe. Es chulo, eh? Un paseíto para bajar..... y otro para subir. Y tocamos la campana, como manda la tradición.

La mosca y San Juan
Cuando volvimos, había organizado un concurso de tirachinas, tamaño reglamentario, faltaba plus. Nos perdimos la archiconocida, y no por ello menos mítica, exhibición de animales de Gorriti, pero empezamos fuerte con la pachanga: clásicos del verano de hoy y de siempre (Jules, la hubieras gozado de lo lindo).
Le petit tigachiná, oh, la, la!
Ya sabéis como son estas fiestas vascas. Todo el mundo bien quietecito agarrando el vaso con firmeza no vaya a ser que se derrame el líquido elemento... hasta la quinta copa, que suele coincidir con la VERBENA!!!! Venga biribirketas (cadenetas) por allí, venga jotas por allá, los abuelos (y abuelas, que diría el lehendakari) descoyuntados... y el desenfreno: Paquito el Chocolatero! De esto habrá en Portugal?

Pero tocó volver.... 35 min en plena noche cerrada, por la carretera de vuelta, a la luz de las miles de estrellas, una luna un poco chuchurría, luciérnagas y la superlinterna mágica de Mary -uf, cómo te voy a echar de menos!-. Paradita técnica y, hala de vuelta a la fiesta!, esta vez en el pueblo. Cayó un perrito caliente en el saltxitxauto (fragoneta que vende fritos varios) para recargar fuerzas. Y más tarde, la vuelta a casa, con una sonrisa de oreja a oreja, unos glúteos firmes y sin quemaduras de importancia por toro de fuego.

Canción del día: Maren de Kepa Junkera, porque no he encontrado Bizkaia Maite de Benito Lertxundi en you tube, cagüen chos!