sábado, octubre 06, 2007

DIOS SALVE AL REY

Ayer hizo casi un siglo desde que, en 1910, José Relvas se asomó al balcón del ayuntamiento en Lisboa para proclamar la República, mientras D. Manuel II, el último de los reyes portugueses, se exiliaba en Inglaterra. Ayer, como cada año desde entonces, el Presidente de la República sale al mismo balcón, ante una parada militar y la indiferencia del portugués de a pie, para izar la enseña nacional mientras se escucha entonar el himno.

Resulta curioso como algo que para los portugueses ha pasado de naturalmente asumido (y, en cierto modo, olvidado), en España levanta tanta polémica. Leyendo estos días la prensa, parece que no sólo la cohesión nacional, sino incluso su misma existencia de España, depende de la familia real; una familia real sobreprotegida y mimada con celo exquisito, en pago de una deuda histórica -aquel 23F- que parece no tener fin.

Y mientras leo las noticias que hablan de comparecencias ante la audiencia nacional por la quema de fotos del Jefe del Estado, recuerdo de mis clases el mítico caso Texas v. Jonhson, en la que el Tribunal Supremo de un país que idolatra su bandera, el símbolo de la sacrosanta identidad americana, declaró su quema como una manifestación más de la libertad de expresión. Y a quien entienda lo contrario, quizá debieran explircarle que el derecho divino murió con la Revolución francesa.

Canción del día: A portuguesa.

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